martes, 25 de diciembre de 2012

ROMANCES - Del Nacimiento- San Juan de la Cruz

Ya que era llegado el tiempo
en que de nacer había,
así como desposado
de su tálamo salía,
abrazado con su esposa,
que en sus brazos la traía,
al cual la graciosa Madre,
en un pesebre ponía,
entre unos animales
que a la sazón allí había.


Los hombres decían cantares,
los ángeles melodía,
festejando el desposorio
que entre tales dos había.


Y la Madre estaba en pasmo,
de que tal trueque veía;
el llanto del hombre Dios, 
y en el hombre la alegría,
lo cual del uno y del otro
tan ajeno ser solía.



FELIZ NATIVIDAD!!!

les desea MariCris de Jesús, ocds



sábado, 1 de diciembre de 2012

ROMANCES - San Juan de la Cruz (frag,)

De la Encarnación - 8º

Entonces llamó a un arcángel
que san Gabriel se decía,
y enviólo a una doncella
que se llamaba María,
de cuyo consentimiento
el misterio se hacía;
en la cual la Trinidad
de carne al Verbo vestía; 


y aunque tres hacen la obra,
en el uno se hacía;
y quedó el Verbo encarnado
en el vientre de María.
Y el que tenía sólo Padre,
ya también Madre tenía,
aunque no como cualquiera
que de varón concebía,
que de las entrañas de ella
él su carne recibía;
por lo cual Hijo de Dios
y del hombre se decía.





1º de Diciembre - Año de la Fe

Imagenes Gratis para Navidad y Año Nuevo 2013

sábado, 24 de noviembre de 2012

El poema que da título a este blog


Con mucha generosidad, los administradores de Portadas Católicas, accedieron a que pudiera colocarlo en el blog, motivo por el cual estoy sumamente agradecida.

MariCris de Jesús, ocds

viernes, 26 de octubre de 2012

Los dos testimonios más antiguos de las Fiestas Teresianas de Alba de Tormes (1614)

En el archivo municipal de la villa se guardan dos cartas que –rigurosamente hablando- son los primeros documentos que podemos aducir para la historia de nuestras fiestas teresianas de octubre. Y hasta se les puede considerar, al ser dos cartas del entonces V Duque de Alba Antonio Álvarez de Toledo (1568-1639), como los documentos constitutivos de las mismas desde el punto de vista civil, aunque entonces era muy difícil el separar los ámbitos civil y religioso.
            Tenemos suerte al lograr apoyo histórico para las fiestas teresianas y el poder constatar cómo, llegada la noticia de la beatificación de Santa Teresa (seguramente en torno a mayo de1614), de inmediato se pusieron a trabajar en la villa para organizar lo mejor posible la festividad de la nueva beata (5.10.1614), muerta y enterrada en Alba de Tormes.
            Y lo curioso es que ha sido el consistorio albense quien se ha dirigido primero al Duque recordándole el acontecimiento que se avecinaba y cuanto se podía hacer.
            Las dos cartas del Señor de la villa tienen la misma fecha (12.8.1614), una de ellas en forma de provisión dando permiso para contraer un censo de 2.000 ducados para sufragar los gastos ocasionados, cifra muy considerable para aquel entonces.
            Consideramos ambos documentos de gran valor, porque a falta del libro de las actas municipales del año 1614 que no nos ha llegado, son la mejor prueba histórica de que en Alba hubo todo un movimiento a favor de organizar unos festejos adecuados al lugar que tenía el privilegio de conservar el sepulcro de la nueva beata, como así se mencionaba explícitamente en el breve papal de beatificación.
            Por esta circunstancia la liturgia entonces permitía celebrar el día propio de la fiesta más otra celebración alargada de ocho días, la octava. Ese esquema litúrgico se aplicó en Alba con derecho propio no sólo en el año primero de 1614 (octava que prácticamente se hizo en todos los conventos de España por aquella ocasión especial), sino que se siguió ejecutando en años sucesivos, y es el esquema celebrativo que perdura todavía en nuestros días. En Alba las fiestas teresianas comenzaron siendo desde 1614 en los días 5 al 12 de octubre, y desde 1627 del 14 al 22 del mismo mes, como ahora hacemos. Pero esta costumbre tan particular sabemos que comenzó ya en el mismo año de la beatificación.
            Por la carta del Duque nos enteramos de que el consistorio –naturalmente, de acuerdo con el clero y las monjas carmelitas- había ya trazado como un programa o esquema de actos religiosos y populares (“invenciones” dice el Duque en su epístola), dado que solicita la aprobación por parte del Señor de la villa. Entre otras se habla de:
-          Conseguir pólvora para salvas y fuegos artificiales;
-          diversas comedias públicas a celebrar en la plaza mayor, naturalmente de tema religioso;
-          procesión con la imagen de la nueva beata para la que se proveen pendones, cruces, música, asistencia de parroquias y cofradías, más un estandarte y palio hecho a propósito para la ocasión;
-          el correspondiente aderezo y limpieza de calles;
-          la construcción de arcos votivos y altares por las calles;
-          sin olvidar siquiera el aprovisionamiento de víveres y comida con destino a personas y cabalgaduras;
-          aposentamiento de caballeros y religiosos que vendrán de fuera; a los religiosos carmelitas descalzos que todavía no tenían convento en la villa, se decide hospedarlos en el mismo castillo ducal.
Todas estas medidas previstas no se quedaron en letra muerta, se llevaron a la práctica. Es más, hasta se debe añadir que de la casa del duque en Madrid y de otros palacios suyos se trajeron a Alba para la especial ocasión tapices, cuadros, muebles, ajuar de plata, etc., lo más de ello con el fin de adornar la iglesia de las carmelitas donde estaba el sepulcro. Esto nos lo confirma la lectura de la crónica de las fiestas que se envió desde la villa a Diego de san José para ser incluida junto a las otras relaciones de  festejos en otras ciudades y poblaciones de España, y que sería editada en Madrid, 1615. Aquí se hace una descripción muy detallada mencionando incluso las series completas de tapices que colgaban de las paredes de la iglesia del sepulcro, como también de todos los adornos de palacio y hasta de las máquinas o construcciones ficticias y efímeras que se hicieron dentro de los muros del mismo.
El Duque de Alba aquí mencionado es Don Antonio Álvarez de Toledo y Beaumont, 5º de la saga familiar, que heredó el título por muerte sin descendencia de su tío Don Fadrique (3.9.1585), hijo del Gran Duque y 4º de la serie. Había nacido en Lerín (1568) de Diego Álvarez de Toledo y Brianda de Beaumont. Era, por tanto, nieto del Gran Duque. Casó en 1595 con Doña Mencía de Mendoza Enríquez de Cabrera, de los Duques del Infantado, de cuyo matrimonio nacieron tres hijos: Fernando Álvarez de Toledo y Mendoza, el sucesor; María y Ana Álvarez de Toledo y Mendoza. Además de los numerosos títulos nobiliarios de familia, fue Virrey de Nápoles (1622-1629). Lope de Vega lo hace protagonista de su obra Arcadia. Falleció en Alba de Tormes (29.1.1639) y estuvo sepultado en el monasterio de jerónimos de la villa.
Cuando nos vamos a disponer a celebrar el IV centenario de la beatificación de santa Teresa y, por tanto, también de nuestras fiestas teresianas (2014), merece la pena dar a conocer en su integridad estas dos comunicaciones de la casa ducal, no sólo por la antigüedad del texto, sino también para entender el origen de las mismas, que ya tienen mucha historia, como he intentado demostrar en ese largo y documentado estudio que se acaba de publicar dentro del Libro de fiestas de octubre 2012 (pp. 141-189).
                      FIESTAS DE LA BEATIFICACIÓN  DE  SANTA  TERESA
I
            Carta del Duque de Alba, D. Antonio Álvarez de Toledo y Beaumont, al Concejo de Alba de Tormes sobre las fiestas de la beatificación teresiana en la villa para que se hagan con la debida solemnidad (12.8.1614).
                        *Orig. Archivo Municipal de Alba de Tormes, I.E., 0029.15 (sig. anterior D-3). Texto mutilado al comienzo.
            … y por el deseo que tengo de que la fiesta de la beatificación [de la] santa madre Teresa de Jesús se haga con la mayor solemn[idad] y autoridad posible, he acordado y resuelto ayudaros [de] manera que todo lo que se hiciere y gastare sea por cuenta mía y vuestra, y que desde luego se disponga haciendo cada uno de su parte lo que se le ordenare para que así se acaben las cosas más breve y acomodadamente. = Habéis de conformaros y aunaros con los Oidores de mi Consejo, así los diputados o seglares como eclesiásticos, para que con acuerdo de unos y otros se ponga en ejecución lo que se hubiere de hacer. = Envioos la facultad que me habéis pedido sobre la alhóndiga y esos dos mil ducados que monta se han de juntar con todo lo demás que se sacare de limosnas y de otra cualquier manera, y con lo que yo diere para el dicho gasto .= El palio que ha de ir en la procesión y el estandarte se harán luego aquí por mi cuenta. = Mis tapicerías y otras algunas se llevarán y toda la plata que se pudiere juntar para aderezar la iglesia y los altares; y porque conviene que de esto haya mucha cantidad haréis diligencia allá en Salamanca y adonde más os pareciere para que no falte con que lucir las calles de la procesión.= El Voto que se ha de hacer tomando por abogada a la santa Madre quiero que sea general y hacerle yo en nombre de de mi Casa y de esa mi Villa y todos mis Estados. = La cera que aquellos días se gastare en la iglesia y procesión la e de dar yo y también la pólvora para hacer salva con mi artillería, y aquí se buscarán dos artilleros que vayan a solo eso. = Las comedias han de ser por mi cuenta y si entonces hubiere autor en Salamanca se las daremos en acabando de escribir la de la santa Madre para que vaya a hacerlas. = Vosotros habéis de prevenir toda la música, pendones, cruces, cofradías, clerecía, aderezo y limpieza de las calles, arcos, altares y todas las demás cosas y invenciones que decís en la Relación que el otro día me enviasteis, y lo que [de] demás de ello se ordenare. = Y habéis de hacer que haya en la villa bastante provisión de comida para la gente y cabalgaduras que vendrán de afuera, que será mucha. = En las mejores casas aposentaréis a los caballeros que vinieren, y luego a los Religiosos a quien daréis camas de balde en sus posadas a cuenta de la villa. = En esta conformidad escribo largo a mi Consejo de donde tomareis orden de lo que se os ofreciere, y si en algo tuviereis necesidad de darme cuenta, lo haréis con toda brevedad: que siendo esta ocasión de la importancia y autoridad que se ve, no tendré necesidad de encargaros más que me sirváis en ella, como espero, de tan honrados vasallos, pues esta causa y acción no es menos vuestra que mía. Guárdeos Dios como puede.
En Madrid 12 de agosto 1614.                      El Duque de Alba y Condestable de Navarra.
 
Después de firmada ésta he acordado que los Religiosos se aposenten en mi Casa y se les dé allí de comer y las camas que hubieren menester, en la forma que arriba se dice.
 
II
            Provisión y facultad del Duque de Alba para tomar a censo dos mil ducados de la Alhóndiga, para las fiestas de la beatificación de santa Teresa (12.8.1614)
            *Orig. Archivo Municipal Alba de Tormes, I.E.0029, nº 14; sign. Anterior: leg. V/9.
            Don Antonio Álvarez de Toledo y Beaumont, Duque de Alba y de Hu[escar], Condestable y Canciller mayor del Reino de Navarra, Conde de Lerín y de Salvatierra, Marqués de Coria, Señor de Valdecorneja, etc.
            = Concejo, Justicia y Regidores procuradores y Sesmeros de mi villa de Alba y su tierra: he visto una petición que en vuestro nombre me ha sido presentada en que hacéis relación de que esa dicha mi villa no tiene provisiones ningunos ni género de renta de donde poder ahora sacar dinero, antes se halla empeñada en muchos maravedís que debe de alcances de mayordomos y otras cosas. Y que teniendo consideración a esto, ya que toda esa mi villa y su tierra a Concejo abierto os habéis conformado en que se saquen de el caudal que ahora tiene en la Alhóndiga de esa dicha mi villa hasta en cantidad de dos mill ducados para ayuda de los gastos que ha de haber en la fiesta que habéis de hacer a los cinco de octubre de este presente año por la beatificación de la santa madre Teresa de Jesús, como todo más largamente se contiene en dicha petición, y habiendo considerado lo susodicho y visto las informaciones que de ello habéis hecho, por donde consta ser verdad lo susodicho y que, aunque habéis conferido y tratado que se buscasen otros arbitrios para sacar la dicha cantidad de dinero, ninguno habéis hallado menos dañoso por tener, como tiene, esa dicha Alhóndiga tanta provisión de pan que, aunque se saque lo que montare los dichos dos mil ducados, queda bastante cantidad para todo lo que esa dicha mi villa y su tierra puede haber menester según el gasto que suele tener. Todo lo cual y el ser la causa tan necesaria y del servicio de nuestro Señor y de la santa madre Teresa de Jesús, parece que justifica vuestra petición. Y así he acordado de mandaros despachar esta mi provisión y facultad en forma por la cual os doy licencia, tan bastante como es necesario, para que sobre el caudal y hacienda de la dicha Alhóndiga podáis tomar y cargar dos mil ducados de censo al quitar a los precios que los halláreis, conforme a la pragmática de su Majestad, los cuales tomareis para el dicho efecto de la persona o personas que os lo quisieren dar, obligando a la seguridad de principal y réditos a la dicha Alhóndiga y todo el caudal que tiene y tuviere hasta haberlos redimido. Los cuales dichos dos mil ducados habéis de gastar y distribuir en las cosas necesarias para las dichas fiestas de la beatificación de la santa madre Teresa de Jesús. Y para que se distribuyan como más convenga y con entera cuenta y razón, mando y es mi voluntad que intervengan en ello y lo traten y ordenen el licenciado Juan de Medina y el licenciado Rodríguez de Villagutierre, Oidores de mi Consejo, juntamente con los diputados del estado seglar y eclesiástico que esa dicha mi villa y su consistorio en su nombre tiene señalados y nombrados para todo lo que a esto tocare: y en virtud del dicho nombramiento y de esta mi provisión habéis de nombrar y elegir luego una persona llana y abonada, la que más a propósito os parezca para que sea depositario o mayordomo de todo el dinero que se allegare y juntare para las dichas fiestas, así de estos dichos dos mil ducados, como de lo demás que en cualquier manera sea para ello, al cual se le haga cargo de todo enteramente, y lo que se fuere ordenando y gastando ha de ser con libranzas de Vos los dichos mis Oidores y diputados ya declarados, y no de otra manera. Y al dicho depositario se le ha de tomar cuenta de todo lo susodicho cada y cuando yo lo mandare; y en razón de los dichos dos mil ducados de censo que cargáis de sobre la dicha Alhóndiga, haréis y otorgaréis todas las escrituras que fueren necesarias Vos los dichos diputados a favor del comprador o compradores del dicho censo con las fuerzas, condiciones, sumisiones y firmezas que os concertáredes hasta que haya tenido cumpleto efecto, y en caso que por la cortedad que hay de tiempo, o por otras razones que sean eficaces, no halléis los dichos mil ducados de censo sobre el caudal de la dicha Alhóndiga con la brevedad que es necesario, teniendo consideración a las causas y razones referidas, doy licencia y facultad a Vos los dichos diputados para que de la dicha Alhóndiga y su caudal saquéis y toméis los dichos dos mil ducados y no más, de los cuales habéis de hacer lo que en esta mi provisión va declarado, de manera que por la orden ya dicha se gasten y distribuyan en lo que se ordenare para hacer las dichas fiestas, que todo esto lo dejo en vuestra confianza. = Y para todo ello, cada cosa y parte de ello, y lo demás anexo y dependiente, aunque aquí no vaya expresado, os doy y concedo tan entera y plena comisión, licencia y facultad, cuanto con fuero y con derecho os le puedo y debo dar y según que es necesario y más lugar ha, para declaración de lo cual mandé dar la que se presente, en la villa de Madrid a doce días del mes de agosto de mil y seiscientos y catorce.
            Yo el Duque de Alba y Condestable de Navarra.
[Sello ducal]
Facultad a la villa de Alba para tomar a censo dos mil ducados para ayuda al gasto de las fiestas de la beatificación de la santa Madre Teresa de Jesús, cargados a la Alhóndiga de dicha villa, y en caso que no se hallen a censo se saquen del caudal que ahora tiene, en conformidad de lo que han acordado en su ayuntamiento y suplicado a Vuestra Excelencia.
En la villa de Alba, a dos días del mes de setiembre de mil y seiscientos y catorce años, fue presentada esta provisión de su Excelencia el Duque, mi Señor, en consistorio ordinario. Presentes el licenciado Navarro, Corregidor en esta villa, y el licenciado Serrano y Don Francisco Ramírez, Don Antonio Castilla y Alonso de Paz, Juan José Creson (?)y  Don Pedro de Mendoza, Regidores procuradores; Sebastián López, procurador general de esta villa, y Gerónimo Rui, sesmeros del quarto de Rioalmar, y Francisco Muñoz, sesmero del quarto de Cantalberque, vecino de Rrengada, y Benito Sánchez, sesmero del quarto de allende el rio, vecino del de Sieteiglesias. Y les fue leída y notificada esta provisión y, habiéndola visto, la obedecieron con el acatamiento debido, y mandaron se guarde y cumpla como por ella su Excelencia manda, y se ponga un tanto de esta provisión en el libro del Consistorio, y en fe de ello firmé. Pasó ante mí, Jerónimo Esteban.
Manuel DIEGO SÁNCHEZ, carmelita

Publicado en Alba de Tormes al día.es

lunes, 15 de octubre de 2012

15 de Octubre de 1582 - 15 de Octubre de 2012


Un año más celebrando con júbilo, la Solemnidad de la Gran Doctora de la Iglesia, nuestra Santa Madre Teresa de Jesús,
Unida a toda mi familia carmelita  y a todos las almas teresianas del mundo, ruego a nuestra generosa Madre, Santa Teresa que nos ayude a transitar con ímpetu y alegría por el camino de la Fe en éste, su año. 

viernes, 5 de octubre de 2012

FUE UN 4 de OCTUBRE DE 1582...



El P. Ribera cuenta que, cuando murió la Santa: 

"quedó su rostro hermosísimo, sin arruga ninguna, aunque solía tener hartas, todo el cuerpo muy blanco y también sin arrugas, que parecía alabastro: la carne tan blanda y tan tratable como la suelen tener los niños de dos o tres años... Y sus miembros se mostraban tan blandos y tan tratables a los que los tocaban, que parece tenía la ternura de la niñez y se veían hermoseados con manifiestas señales de inocencia y santidad. De todos el cuerpo salía un olor suave..."

Eran las nueve de la noche del 4 de Octubre de 1582.

Aquel día la reforma gregoriana del calendario daba un salto de once días, de modo que ya no era el 4 sino el 15 de Octubre.
Era el atardecer en Alba, Alba de Tormes, donde se puso el sol - que escribiera Lope de Vega - y amaneció para siempre su resplandor, siempre resplandor de Cristo, su Esposo, su Amado... el Jesús de Teresa de Teresa de Jesús.






miércoles, 3 de octubre de 2012

TERESA DE JESÚS y FRANCISCO DE BORJA


A Santa Teresa de Jesús, le costó harto de entender el camino al que Dios la llamaba. Ella sentía que la encarnación del Verbo, el que Dios se hubiera hecho hombre en la persona de Jesucristo, era un signo claro de que la experiencia de Dios era algo que se debía buscar en gran parte en "uno mismo", la propia humanidad. Al parecer en esa época era escandaloso el "Serán perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto", la Inquisición andaba muy atenta a cualquier novedad, tanto que el santo cuya memoria celebramos hoy, 3 de octubre, también fue puesto en el "índice" por su libro "Las obras del cristiano". San Francisco de Borja apoyó a nuestra santa y le recomendó no mortificarse ni cuestionarse tanto en el ejercicio de la oración.

Dice el P. Jaime Correa Castelblanco, en su trabajo "San Francisco de Borja":

"La gran Santa Teresa de Ávila, cuando enumera sus Cuentas de conciencia a las personas espirituales de la Compañía de Jesús con quienes habló de sus  cosas, dice: "al Padre Francisco, que fue duque de Gandía, traté dos veces".

El primer encuentro de los dos santos debió suceder en 1555 y el segundo en 1557, durante la Semana Santa. El tema de la consulta que Teresa propuso al Padre Francisco fue el de su oración, que tanto la atormentaba por esos años: "Yo pregunté al Padre Francisco si sería engaño esto, porque me traía boba, y me dijo que muchas veces acaecía." 

Y la misma Santa, en Camino de Perfección, dice: "era muy posible; a él mismo le acaecía."
"En ese tiempo vino a este lugar el Padre Francisco, que era duque de Gandía y había algunos años que, dejándolo todo, había entrado en la Compañía de Jesús. Procuró mi confesor para que le hablase y diese cuenta de la oración que tenía, porque sabía que iba adelante en ser muy favorecido y regalado de Dios, que, como quien había  mucho dejado por Él, aún en esta vida le pagaba. Pues, después que hubo oído, díjome que era espíritu de Dios y que le parecía que no era bien ya resistirle más... que si el Señor me llevase el espíritu, que no lo resistiese, sino que dejase llevarle a Su Majestad, no lo procurando yo. Como quien iba bien adelante, dio la medicina y consejo, que hace mucho en esto la experiencia. Dijo que era yerro resistir ya más. Yo quedé muy consolada; holgábame mucho que dijese era de Dios."

Dice Santa Teresa en el Libro de su Vida: "Más como Su Majestad quería ya darme luz para que no le ofendiese ya y conociese lo mucho que le debía, creció de suerte este miedo, que me hizo buscar con diligencia personas espirituales con quien tratar, que ya tenía noticia de algunos, porque habían venido aquí los de la Compañía de Jesús, a quien yo - sin conocer a ninguno - era muy aficionada, de sólo saber el modo que llevaban de vida y oración; más no me hallaba digna de hablarlos ni fuerte para obedecerlos, que esto me hacía más temer, porque tratar con ellos y ser la que era hacíaseme cosa recia." (V 23,3)


miércoles, 26 de septiembre de 2012

SANTA TERESA PEREGRINA

De los grandes personajes del s. XVI, Santa Teresa es una de las pocas que tuvo su retrato directo, realizado por fray Juan de la Miseria, en Sevilla, en 1570. Imagen que sería la primera de muchas representaciones que a lo largo de los siglos y de las manos de muchos artistas de gran fama han hecho de la santa abulense. 

La iconografía teresiana fue ampliada y desarrollada en 1613 con los grabados de Adrien Collaert y Cornelio Galle, artistas que trabajaron bajo la dirección de dos de los discípulos más cercanos a la Madre fundadora: Jerónimo Gracián, y Ana de Jesús Lobera. Éstos planearon todo un programa de difusión de su vida y pensamiento con uno de los medios de propaganda más en boga de la contrarreforma católica: el grabado. Estas obras son las que más han influido en el arte teresiano sirviendo de modelo e inspiración para los artistas posteriores.
La figura de Teresa de Cepeda y Ahumada se llenó de tanta fama y admiración que aún antes de su beatificación en 1614, ya se pueden encontrar algunas representaciones de ella. El Nuevo Mundo no se vio libre de esta teresianomanía y muchas iglesias se llenaron de su efigie, cosa que alcanzó su clímax con la llegada de los Carmelitas Descalzos a México en 1585.
Para 1616, la construcción del Colegio de Teología San Ángel en Tenatitla, bajo la dirección del célebre arquitecto Fray Andrés de San Miguel OCD, llegaba a su fin. Era necesario engalanarlo para que la vida de estudio y contemplación, que se llevaría a cabo en el interior de sus muros, fuera la adecuada. Pintores de la talla de Villalpando, Cabrera y Correa trabajan para este fin, logrando hacer de sus obras una ventana para la meditación de los sagrados misterios y de la "santa historia de la Orden".

Este contexto fue el que vio nacer la obra de "Teresa Peregrina o Fundadora", de Juan correa, quien inspirado en la iconografía de los grabados de Collaert y Galle, y en las hazañas casi épicas de Teresa, crea una iconografía particular, presentándonos lo impensable: una mujer tan liberada, y en una actitud totalmente aventurera, actitud que para esa época estaba reservada exclusivamente al varón.
Juan Correa (1645-1716), es un pintor que rompe esquemas, no sólo logra imponerse como uno de los más 
grandes artistas de la Nueva España a pesar de su condición de mulato, si no que su obra siempre carga con
cierto sentido de crítica a la estructura social de su tiempo, exaltando en ella a los grupos marginados de su entorno. Correa en "Teresa Peregrina" no hace más que apropiarse de la lucha teresiana por la igualdad de condiciones, Lo que Teresa ganó para la mujer del s. XVI, Correa quiere ganarlo para la comunidad afro-mexicana del siglo XVII.

Respecto a la técnica, en ésta, como en todas las obras de Juan Correa, nos llama la atención el profundo uso de las texturas. La oscuridad que se otorga a la línea hace que las figuras y las formas resalten mucho, dándoles este estilo al que hoy en día los expertos lo consideran como mexicano. Junto a esto su creación está cargada de dinamismo, fuerza y movimiento contenido, pero quizá la característica más significativa son los tonos azules que utiliza para mostrarnos aquel paisaje lejano y los tonos magenta de las nubes.
"Teresa Peregrina" es sin duda una obra novedosa y que merece particular atención en la iconografía carmelitana. Juan Correa pinta exclusivamente a la Santa, su tamaño nos hace la ilusión de que está a punto de salir del cuadro.
Esta representación teresiana  recuerda a la iconografía de "Santiago Peregrino", Santo de gran devoción española y contra el cual Teresa peleó el patronazgo del reino español el cual, gracias al machismo de la época, perdió. El cuadro no pretende si no, ser una oda a la obra fundacional teresiana, y a toda la escuela que dejó tras de sí, este es el motivo de pintarla caminante, con bastón y sombrero (algo único en la iconografía teresiana). Es un panfleto a favor de Teresa como patrona del Imperio Español y del patronazgo que ella ejercía sobre el arzobispado de la capital de la Nueva España.
De todos los elementos que aparecen en la pintura, uno nos llama la atención: el carcaj. Aún es un misterio para los estudiosos el significado real, no se sabe a ciencia cierta si es alusivo al misterio de la Transverberación o hace alusión al nombre de Teresa (del latín Tharasia = cazadora) lo que le llena de una significación aún más especial, pues una ocupación que en su época era exclusivamente masculina, representaría la "virilidad" de su ejemplo que arrastró a muchas personas hacia Dios, una verdadera cazadora de corazones para Jesús.

Colaboración: Miguel Ángel Aguilar Arreola
Bibliografía: El Carmelo Novohispano - CARSO - México 2008
                  Collaert, Adrien y Galle, Cornelio, Iconografía teresiana - EDE - España 2011
 


viernes, 7 de septiembre de 2012

Santa Teresa de Jesús Guía de Almas

Realmente un perfecto y maravilloso resumen de quién es Santa Teresa de Jesús, y escribo es, porque ella está viva en el corazón de todas sus hijas e hijos, monjas, frailes y seglares.

viernes, 24 de agosto de 2012

TERESA, de su Casa a su amado San José de Ávila


La imagen de Santa Teresa de Jesús es llevada en andas hasta el Monasterio San José de Ávila para celebrar el 450 aniversario de la fundación del mismo.

jueves, 23 de agosto de 2012

La fundación de San José de Ávila :: 24 de agosto de 1562


Por Claudia Morales Cueto y Enrique Castro Yurrita

 Ver :: El primer Carmelo Descalzo
En el libro de las Fundaciones santa Teresa no explica cómo nació el primer Carmelo reformado, San José de Ávila, en 1562, pues ya lo ha narrado en los capítulos 32 al 36 del libro de la Vida. En ellos cuenta con intensidad cómo nació en su interior la pasión por entregarse a Cristo con más lucidez y mayor decisión. Teresa desea actuar desde las entrañas, desde el corazón, desde lo más vital de sí misma. Esta pasión cambiará el rumbo de la historia, de las personas, las comunidades. Teresa sentía con fuerza la necesidad de vivir la contemplación en un clima de igualdad, libertad y pobreza. Deseaba que todas sirvieran al Señor con suavidad, alegría, creatividad y libertad interior, que eran las bases de esta reforma. La austeridad era  un instrumento al servicio de la libertad y la suavidad[1].

El deseo de vivir su consagración a Dios con mayor perfección, encontró eco en un pequeño grupo visionario de parientas y amigas que estaban reunidas una tarde con ella y juntas comenzaron a soñar cómo sería una pequeña comunidad en la que todas se habrían de amar y tratar como hermanas, que tuviera la oración como principal trabajo y el contentar a Dios como la pasión de su vida. Pero hacer realidad este sueño tuvo numerosos impedimentos. En las Fundaciones (1,1) sólo menciona lo que ya es un hecho: cuando comienza a gestarse la difusión del carisma teresiano, San José de Ávila tiene ya cinco años de establecido y estos han sido los años más descansados de su vida.

Después de haber imaginado este nuevo monasterio, un día después de comulgar santa Teresa recibe la gracia de entender que Dios lo desea.

"Mandóme mucho lo procurase con todas mis fuerzas... y que se llamase San José, que a la una puerta nos guardaría él y nuestra Señora la otra y que Cristo siempre andaría con nosotras, y que sería una estrella que diese de sí gran resplandor..." (V32,11).

Pero que Dios lo quiera no significa que tendrá el camino allanado: "Yo sentí grandísima pena, porque en parte se me representaron los grandes desasosiegos y trabajos que me habría de costar, y como estaba contentísima en aquella casa ... Más fueron muchas veces que el Señor me tornó a hablar en ello, poniéndome delante las causas y razones que yo veía ser claras y que era su voluntad, que ya no osé hacer otra cosa sino decirlo a mi confesor, y dile por escrito lo que pasaba" (V32,12).

Teresa cuenta con los medios de Dios: los grandes deseos que el Señor ha puesto en su corazón, sus buenos amigas y amigos, personas de oración y discernimiento. Cuenta con la pobreza material, señal inequívoca de que la obra es de Dios. No tiene recursos económicos para poner en marcha la fundación, ni es libre para ello. Como mujer está sujeta a la autoridad masculina. Como religiosa, esta autoridad la ejercen su confesor y su prelado. El confesor al que se dirige santa Teresa es el P. Baltazar Álvarez, quien de manera humanamente realista piensa que es poco probable que esta empresa se logre, ya que Doña Guiomar de Ulloa, la amiga viuda de Teresa, dispuesta a ayudarla, tiene recursos limitados, por lo que dice a Teresa que trate este asunto con su prelado, es decir con el Provincial, Fr. Ángel de Salazar. Es Doña Guiomar quien se acerca al Provincial para tratar acerca de la fundación del nuevo monasterio y acuerda con él la renta que sería necesaria, así como que sólo habría 13 monjas. El P. Salazar da su autorización en un primer momento. Santa Teresa y Doña Guiomar escriben también a san Pedro de Alcántara, quien había llevado a cabo la reforma de los franciscanos, y reciben ánimo y buenos consejos.

Sin embargo, en cuanto se comenzó a saber por Ávila este intento de fundación, comenzaron las dificultades: "la gran persecución que vino sobre nosotras, los dichos, las risas, el decir que era disparate..." (V32,14). Para Teresa, a quien siempre le había preocupado su buena imagen, estas murmuraciones y burlas se convierten en una purificación que la llevan a liberarse completamente del deseo de agradar a la sociedad,  motivada por el deseo de agradar a Dios y animada porque Él le había dicho "que entrase como pudiese, que después vería yo lo que su Majestad hacía" (V32,18). El Señor la confirma en esta determinación de fundar, como ella lo narra en las Relaciones 19: "Mientras se vive, no está la ganancia en procurar gozarme más, sino en hacer mi voluntad”.  Las dificultades aumentan, cuando el Provincial retira su permiso, ya que él pensaba en una nueva comunidad no reformada. Teresa confía en que nadie puede “atarle las manos” a Dios (Rel. 19), y con la certeza que le da el deseo de hacer la voluntad del Señor, decide junto con Doña Guiomar pedir el permiso o licencia a Roma y fundar el monasterio bajo la autoridad del obispo, Don Álvaro de Mendoza. Serán dos años de dificultades e impedimentos, que santa Teresa sortea apoyada tanto en su confianza en Dios, como en su determinación, ingenio, flexibilidad en la búsqueda de soluciones e inteligencia social, para así superar cada uno de los obstáculos que surgirán para la erección de este pequeño monasterio contemplativo.

 "Pues todo concertado, fue el Señor servido que, día de san Bartolomé, tomaron hábito algunas y se puso el santísimo Sacramento. Con toda autoridad y fuerza quedo hecho nuestro monasterio del gloriosísimo padre nuestro San José, año de mil quinientos y sesenta y dos" (V 36,5).

Conmover :: Teresa de Jesús, una mujer apasionadamente valiente

Como dice en una poesía de san Juan de la Cruz“Sin otra luz y guía sino la que en el corazón ardía”, la Madre Teresa se deja conducir dócilmente por esta Luz, íntima y resplandeciente que lleva por el camino del Evangelio. Animada por el deseo de cumplir sus votos con mayor perfección y el deseo de agradar en todo a Dios, Teresa va descubriendo poco a poco su misión como fundadora, el sentido de su vida como comunicadora de las bondades de la oración como sustento para la vida evangélica. La claridad de metas le ayudará, a no salir del camino y a enfocar íntegramente sus recursos personales y sociales para lograrlo, especialmente cuando todos aparentemente estén en contra de su reforma: el Provincial, las monjas de la Encarnación -quienes se sentían ofendidas por el deseo de perfección de Teresa-, las autoridades civiles porque no querían tener que mantener un convento pobre y quienes después quieren deshacer el monasterio porque argumentan que afecta las fuentes de agua de la ciudad. Esta oposición del ayuntamiento dura alrededor de seis meses y la santa tiene que acudir por medio de sus amigos, especialmente "el caballero santo", Francisco de Salcedo, a la Corte, en Madrid, para buscar apoyo frente al Concejo de la ciudad de Ávila.

La pasión y valentía de Teresa  brotan de la contemplación, del diálogo, del discernimiento en la oración, del sentido común acorde con el Evangelio. Ser valiente no quiere decir actuar de manera impulsiva o tener conductas temerarias o provocativas, sino enfrentar voluntariamente, quizás con miedo, una circunstancia peligrosa, para obtener algún bien para el individuo o la comunidad.

  • Es una acción voluntaria. Nos dice santa Teresa que ella "Pensaba qué podría hacer por Dios... " (V 32, 9). La fundación surge de su deseo de corresponder en algo a quien tanto le ha dado.
  • Incluye valorar los riesgos y las consecuencias de la acción. Teresa se da cuenta que para optar por este nuevo estilo de vida tiene que renunciar a la comodidad y contento que tenía en su celda de la Encarnación. También tiene que renunciar a su deseo de agradar a las personas, pues muchos no comprenden su nueva misión; renunciar a su buena imagen, aceptar que estará en boca de todos lo que ella haga y la criticarán, se burlarán y dirán que ha perdido la razón o se siente superior. Al sopesar las circunstancias y los recursos se da cuenta que no tiene el dinero que se necesita, que requiere de las licencias eclesiásticas y que fundar fuera de la Orden le traerá problemas, pero lo que no se imagina es la gran contradicción que vendrá de las autoridades civiles.
  • La persona valiente no es la que no tiene miedo, sino la que sabe enfrentarse al miedo y a sus sombras. Teresa de Jesús toma riesgos sociales (ser criticada, ser "malquista" en su comunidad, ser condenada con muchos “dichos” por las autoridades eclesiásticas y civiles) y riesgos económicos por algo que le dicta su conciencia y que ella considera que es la voluntad de Dios: la fundación del monasterio de San José de Ávila. Librará numerosas batallas, tanto interiores como exteriores. No mostrará una valentía física, pero sí una valentía moral. Sus acciones no son ofensivas, pero tendrá que ejercer una defensa activa de sus ideales, de manera personal o apoyada en sus redes sociales: su familia -su hermana Juana y su cuñado Juan de Ovalle, su hermano Lorenzo- y de sus amigos y aliados: Doña Guiomar, Francisco de Salcedo, san Pedro de Alcántara, Don Álvaro de Mendoza, el P. Domingo Báñez y el P. Gaspar Daza. No se muestra nunca agresiva, pero muestra una fuerte resistencia, animada por la confianza en Dios, apoyada en su determinación y en el "entra como pudieres" (V32,18) que escucha de Dios.


Orar :: El ánimo viene de Dios
Te invitamos a llevar un cuaderno de vida, en el que podrás anotar tus reflexiones, escribir tu oración y darte cuenta cómo ésta ilumina tu vida.

Medita a la luz de DIos estos fragmentos de la Relación Espiritual 34, en la que santa Teresa narra su estado interior cuando comienzan las fundaciones:

“ Si no me hubiera nuestro Señor hecho las mercedes que me ha hecho, no me parece tuviera ánimo para las obras que se han hecho ni fuerzas para los trabajos que se han padecido y contradicciones y juicios”

“Se me quitaron los temores que antes traía de pensar ser engañada, y se me puso como certidumbre que era Dios, y con esto me arrojaba a cosas más dificultosas, aunque siempre con consejo y obediencia”.


Hacer :: Ánimo y valentía
  • ¿ Qué ha hecho el Señor por ti?
  • ¿ De dónde sacas fuerza para los trabajos de la vida cotidiana?
  • ¿Cuál es la pasión de tu vida? ¿Hacia dónde te conduce?
  • ¿Qué necesitas para ser libre y vivir con pasión toda tu vida?
  • ¿Cómo ejercitas la valentía?


Oración final
"Señor, esta casa no es mía; por Vos se ha hecho; ahora que no hay nadie que negocie, hágalo Vuestra Majestad". (V36,17)






[1] ÁLVAREZ, Tomás. El ideal religioso de Santa Teresa de Jesús y el drama de su segundo biógrafo.  Editorial Monte Carmelo. Burgos, 1978. págs. 203-308.


lunes, 20 de agosto de 2012

De su Casa Natal a su primer "Palomarcico", San José de Ávila


El tañer de la pequeña campana situada junto a la fachada del Convento de San José de Ávila ha recibido hoy con júbilo la imagen de Santa Teresa de Jesús, que permanecerá en el interior de su iglesia hasta el próximo 24 de agosto, día en el que se cumplen 450 años de la fundación de la Casa Madre de la reforma del Carmelo emprendida por la mística abulense.
Entre los actos organizados para conmemorar esta efeméride figura el traslado de la imagen de la patrona de Ávila y doctora de la Iglesia desde su Casa Natal, ubicada en el convento de La Santa, hasta San José, donde puso en marcha la reforma del Carmelo a partir de su primer "palomarcico", como ella llamaba a sus fundaciones.
Como aquella primera vez el 24 de agosto de 1562, hoy ha vuelto a repicar la campanita que anunció hace 450 años la consagración del convento de San José, donde actualmente están consagradas a la oración y a la vida contemplativa diecinueve hermanas.
Algunas de ellas se han apostado tras la verja de una pequeña ventana que da al exterior del convento de San José para asistir a un acontecimiento histórico, ya que la imagen de Santa Teresa de Jesús sólo ha realizado este mismo trayecto en tres ocasiones, según ha comentado el andero mayor, Félix García Nieto.
Junto a él, otros 39 hombres han portado en algún momento del recorrido la imagen realizada por Gregorio Fernández, situada habitualmente en la habitación, ahora capilla barroca, en la que nació Santa Teresa de Jesús.
Tras una misa presidida por el prior de La Santa, Francisco Brändle, ha comenzado la procesión que ha conducido esta imagen tan venerada por las calles más céntricas de la ciudad, entre la admiración y los aplausos del público.
Lo mismo ha sucedido al llegar al Convento de San José, donde además de las hermanas que mantienen viva la semilla plantada en el cenobio por la mística, también la esperaban decenas de personas que han recibido entre ovaciones y vítores a la patrona de la ciudad.
Pocos minutos antes de las 14.00 horas ha llegado la comitiva ante el convento, donde los integrantes del grupo La Fuentebuena, de Hernansancho (Ávila), han bailado ante la imagen varias jotas castellanas, gracias al acompañamiento de la típica dulzaina abulense.
Después de tres jotas, la imagen ha sido introducida con sumo cuidado en el interior de la iglesia de San José, dadas las pequeñas dimensiones de la puerta principal, entre vivas del público congregado a las puertas y, nuevamente, el tañer de la campana.
Ya en el interior, Santa Teresa ha sido colocada junto al altar mayor, donde permanecerá hasta el próximo 24 de agosto a las 20.00 horas, momento en el que de nuevo será trasladada a su Casa Natal, tras la misa oficiada por el cardenal Antonio Cañizares.
Una vez situada la imagen en la iglesia del convento, el prior de los carmelitas de La Santa se ha felicitado de que Ávila quiera "honrar hoy a su patrona", llevándola "al lugar que ella escogió para vivir los valores descubiertos en su fe cristiana y en su vida".
Entre vivas a San José, a Santa Teresa y a Jesús de Teresa, ha finalizado uno de los últimos actos del 450 aniversario de la primera fundación de la mítica, motivo por el cual el Papa Benedicto XVI ha concedido a Ávila su primer jubileo.

Tomado de ABC.es

miércoles, 25 de julio de 2012

TERESA DE JESÚS, HÁBLANOS DE TU AMOR A LA IGLESIA

Barquilla zarandeada en medio de las olas, la Iglesia, tan amada y tan rechazada. Envuelta en la fragilidad recorre como pobre y discípula el camino hacia la mesa donde se reparte el Pan y la Palabra. Cargada de años en algunos lugares, apenas estrenada en otros, encuentra siempre novedad y frescura en su Señor Resucitado. Muchos cristianos, lejos de la Iglesia, están a falta de un amor grande que renueve sus vidas. A Teresa la Iglesia se le ilumina poco a poco. Al principio se siente más como espectadora, como si la Iglesia fuese cosa de otros. Pero luego la descubre como su familia, de la que forma parte, se mete en ella, se responsabiliza, y de qué manera. Ve a su amada Iglesia rota, dividida. El dolor y el amor penetran su alma. Grita: “¿qué puedo hacer yo?”, pone todo lo que es al servicio de la Iglesia y busca ayuda como una enamorada que quiere sean cada vez más los que amen y sirvan a la Iglesia. Y al final, el gozo, el tremendo gozo, de morir como hija de la Iglesia.

“¡Oh hermanas mías en Cristo! Ayudadme a suplicar esto al Señor, que para eso nos juntó aquí; éste es vuestro llamamiento, éstos han de ser vuestros negocios, éstos han de ser vuestros deseos, aquí vuestras lágrimas, éstas vuestras peticiones….Estáse ardiendo el mundo ….No es tiempo de tratar con Dios negocios de poca importancia” (Camino 1, 5).

TENEMOS QUE SER TALES QUE SEAMOS ALGO PARA LA IGLESIA

Pedro Tomás



Tomado de la página de Facebook de las Carmelitas Descalzas Asociación Luján

jueves, 5 de julio de 2012

La Señora de la Mano Limpia

Custodiando sus intimidades, las verdaderas almas de Dios van por la vida con memoria de cielo.  Una agonía pequeña las consume de progreso y cualquier tiempo pasado pierde valor por las ansias. De ahí que fray Juan tardara en contar cuarenta años esta aventura que vivió - posiblemente en Fontiveros - como milagro nunca reconocido por él, aunque así lo refieran dos testigos de su palabra: fray Martín de la Asunción y el padre Luis de san Ángel.

En Castilla hay muchas lagunas cenagosas donde juegan los niños, como Juan y sus amigos, a lanzar a modo de flechas varitas de junco o de mimbre que el agua recibe y luego vomita entre inocentes apuestas de ver quién tuvo más fuerzas, quién llegó más lejos.


Parece que Juan apunta a la distancia desde el principio: tendrá que mojarse si quiere recuperar su mimbre. 

Es el ganador, pero al avanzar pierde el equilibrio y la espesura del barro lo atrapa fácilmente: mientras más lucha por salir más grande es la huella hacia lo hondo.

Asustados sus compañeros de juego piden ayuda mientras Juan, extrañamente quieto, contempla la imagen de una Señora que le ofrece el socorro de su mano limpia y él no se la quiere dar por no ensuciársela.


Un labrador, posiblemente el padre de uno de los chicos, vuelve de faenar con sus aparejos de labranza y enseguida auxilia, valiéndose de la aguijada, a quién luego templaría mejor que nadie el ahogo de la vida hasta llegar a la paz que da el Amado. Ahora tiene cinco años y a esa edad el peligro es también un niño.

... El tiempo es la mejor manera de ver las cosas sin el aprieto de la emoción.  Tuvieron que pasar cuarenta años para que fray Juan se atreviera a revelarnos aquella disciplina que iba a domesticar la elegancia de toda su vida: preferirá morir cien veces a hacer daño, ni siquiera el mínimo daño de manchar con la mano propia la mano de los otros.
¿Dónde estará aquella laguna del primer despojo? Nadie ha podido señalar el sitio donde comenzaron en el hombre temprano sus delicadezas. Probablemente los primeros gestos sean, como las primeras miradas, una inconsciencia. Pero el hecho que nadie pueda responder quizá sea una señal para que nos miremos hacia dentro en busca del agua y de la mano, del ahogo y de la finura de permitirlo con tal de no manchar.  Al fin este señorío tiene siempre el premio de una aguijada salvación.

Fray Pedro Villarejo - Que voy de vuelo (biografía literaria de San Juan de la Cruz)


martes, 3 de julio de 2012

Santa Teresa y la Virgen Bienaventurada


"Guardamos la Regla de nuestra Señora del Carmen... Plega al Señor sea todo para gloria y alabanza suya, y de la glorioso Virgen María, cuyo hábito traemos"
                                           Teresa de Jesús - Vida 36, 26-28


Julio mes de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo



domingo, 1 de julio de 2012

TALLA DE SANTA TERESA DE JESÚS







Santa Teresa de Jesús, talla realizada por Gregorio Fernández para el Carmen Calzado de Valladolid en 1614 con motivo de su beatificación, actualmente se encuentra en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid

domingo, 3 de junio de 2012

SANTA TERESA Y EL MISTERIO DE LA TRINIDAD I

"Se ve el alma en un punto sabia, y tan declarado misterio de la Santísima Trinidad... que no hay teólogo con quien no se atreviese a disputar de la verdad de estas grandezas."

(VM 27,9)



SANTA TERESA Y EL MISTERIO DE LA TRINIDAD




" ...el Padre no puede estar sin el Hijo y sin el Espíritu Santo. Porque es una esencia, y adonde está el Uno están todas Tres, que no se pueden dividir."
(CC60)



sábado, 26 de mayo de 2012


Muy querid@s herman@s visitantes, que la alegría y los dones del Espíritu Santo colmen vuestras vidas y familias.

Tengan un Feliz Pentecostés.

En el Corazón de Jesús, vuestra hermana y amiga
MariCris de Jesús, ocds

jueves, 10 de mayo de 2012

FILÓSOFO SE CONVIERTE AL LEER A SANTA TERESA




Buscaba el placer en el estudio y el sexo hasta que leyó a Santa Teresa de Ávila. Un catedrático emérito se convierte al leer la biografía de la mística.

Vicente González Pérez, catedrático emérito, enseñaba filosofía y psicología en Guernica, Vizcaya mientras estaba inmerso en el intelectualismo y en una vida sin frenos morales. Alejado de Dios, iba a misa sólo por acompañar a su esposa. «Tenía una buena formación religiosa pero perdí mi fe en la universidad», explica refiriéndose a sus estudios de Pedagogía, Psicología y Filosofía en la Complutense.
«El ambiente, salir, las fiestas... Yo perdí la moral y al perder la moral se pierde la fe. Siempre es así, primero te dejas llevar, como yo a los 23 años, de mis apetitos, de mis instintos y entonces, como no puedes controlarlos, pierdes la fe. Cuando ya has perdido la moral y vives libertinamente, dejándote llevar de todas tus pasiones, entonces ya no te interesa que Dios exista para que no te reproche nada; entonces caes en el agnosticismo o en el ateísmo. Porque cuando no se es capaz de vivir como se piensa, como se cree, se termina justificando como vives. Eso es lo que me pasó a mí», confiesa el ex catedrático.



Vicente González aprobó las oposiciones de Filosofía a la primera y fue destinado al País Vasco como docente. A pesar de que ya estaba casado y tenía dos hijos, no se resistía a vivir las fiestas sexuales en «las noches en París» con su esposa.

Dios me esperaba a mis 40

«En el País Vasco me esperaba Dios a mis 40 años. Allí comenzó mi conversión. Seguí preparando la cátedra de Filosofía. Un día, estaba con un libro del filósofo francés que tanto me encanta, Henry Bergson, y leo esta frase: vosotros los españoles tenéis en la mística la más alta filosofía, vuestros grandes místicos Teresa de Jesús y Juan de la Cruz han conseguido de un salto lo que nosotros los filósofos no somos capaces de conseguir ».

«Me quedé helado, abrí de par en par los ojos. ¿Pero cómo es posible! ¿Es que los filósofos y los místicos buscan lo mismo? Yo, que tenía una gran admiración por Henry Bergson, me sorprendió saber que él admiraba a los místicos. Entonces me fui derecho a Teresa de Jesús y empecé a leer su autobiografía.

Me pasó algo similar a los que le pasó a Edith Stein, discípula de Husserl», (la intelectual judía que se convirtió al catolicismo leyendo la vida de Santa Teresa de Jesús), explica González. «La empecé a leer y leer. Lloraba y lloraba y cuando llegué al capítulo noveno, al capítulo de la conversión, pues me pasó algo similar a lo que le pasó a Santa Teresa: veía que ahí estaba el camino de la verdad. Seguí leyendo y comprobando la cantidad de experiencias a lo largo de su encuentro con Dios y te va retando constantemente como verá quien lo hubiere probado, o sea que ella te dice y si no me crees, practícalo, experiméntalo. Aquella lectura me hizo un inmenso bien. Entonces comenzó un camino de desprendimiento y dejé la afanosa búsqueda del placer». «Nos podemos encontrar con Dios en el camino estrecho», asevera. Y concluye: «Arcta est via quae ducit ad vitam (estrecha es la vía que conduce a la vida)».

Fuente: Mónica Vázquez, "La Razón",