viernes, 18 de noviembre de 2016

domingo, 15 de noviembre de 2015

Dolores de parto

Contaba un día la Madre cómo en un convento había encargado mucho a la tornera:

- Hágame merced de llamarme cuando llegue mi confesor, y cate que lo guarde muy en secreto.

Y añadió como lo contaba:

-Apenas se lo dije cuando ya lo sabía todo el convento. Esta flaqueza, aunque es común a muchos, lo es particular en las mujeres, que son de arte que en recibiendo un secreto  luego les da como dolores de parto hasta sacarle a luz.


La herencia teresiana
P. Efén J. M. Montalva

jueves, 20 de agosto de 2015

Asomos y primicias

En la casa de sus padres.
La felicidad de Don Alonso Sánchez de Cepeda fue cortada cuando apenas se empezaba a tejer. En poco más de dos años habíase duplicado su hacienda. Sus 370.000 mrs. primeros eran ahora 773.872, merced a los arrendamientos bajo la dirección de su padre, Don Juan Sánchez de Toledo, además de la dote y herencia de su difunta esposa, Dª Catalina del Peso, que pasaba de 400.000 mrs.
La cantidad total que poseía al morir su mujer era de 773.872 mrs, para tener ina aproximación a esta cantidad digamos que los zapatos que llevaba don Alonso en la boda de su hermano le habían costado 119 mrs.

Con razón, pues, se decía que "era rico e cabdaloso e por tal era tenido y havido e comúnmente reputado" (1) . Cuando quedó viudo sólo contaba veintisiete años; su situación le obligaba a pensar en otra mujer para dar vida a su hogar.

En Olmedo, villa fuerte de los campos leoneses, moraba Dª Beatriz de Ahumada, a la sazón de doce años. Su padre tenía numerosas posesiones en la jurisdicción de Ávila y en esta ciudad estaba emparentado con varias familias.
Dª Beatriz era prima en tercer grado de la difunta esposa de Don Alonso, y este parentesco ocasionó, sin duda, el conocimiento y el trato entre los dos. Ella parecía, a pesar de su corta edad, una persona mayor. De educación hogareña, había crecido recatada y discreta, en el severo ambiente de un hogar visitado por el dolor, dado que la muerte había segado la vida de sus jóvenes hermanos y de su propio padre. Ella misma, amenazada de continuo en su delicada complexión, lucía en su semblante una dulcísima gravedad que llenaba de encantos su extremada hermosura.

Los ojos pensativos de Don Alonso se posaron sobre ella, y la amó. Dos vidas tan desiguales se enlazaron con rara vehemencia. Por el otoño de 1509 se comprometieron. Don Alonso obsequió a su prometida con joyas "en oro e vestidos hasta en cantidad de 50.000 mrs." (2) .

El día 14 de noviembre se formalizaba una Carta de Arras por la cual D. Alonso se obligaba a dar a su esposa, "por honra de su virginidad e acrecentamiento de su dote, mil florines de oro e de justo peso e valor de la ley e cuño de Aragón" (3) , y Dª Beatriz se dotaba con 600.000 mrs. en muchas posesiones, que más tarde se acrecentarían con nuevos títulos de herencia.

La boda se celebró pocos días después en Gotarrendura, lugar de la Moraña, cuatro leguas al norte de Ávila. Los padres de Dª Beatriz tenían allí sus grandes posesiones con casas y renteros. Era un marco adecuado para aquellas nupcias. Para los sencillos aldeanos era un acontecimiento. No dejarían de asistir algunos allegados de ambas familias, pero el el banquete sobresalía la nota pintoresca de los aldeanos. Uno de ellos recordaba muchos años después con manifiesta fruición "que comió de las gallinas de la boda".  No menos entusiastas comentarios atraían los vestidos de Dª Beatriz: "iba muy ricamente vestida en seda e oro", ponderaba uno, y el sacristán había averiguado "que el dicho Alonso Sánchez le había dado todo aquello que llevaba e otras muchas joyas", y aún corría la voz de que "se lo había dado al tiempo que con ella se desposó" (4).

Con aquel regocijo inocente, encuadrado en el severo marco otoñal de una aldea avilesa, se iniciaba una fase gloriosa en la vida de dos predestinados que la providencia de Dios había escogido para dar al mundo una mujer singular.



Tiempo y Vida de Santa Teresa, cap. 2, art. 1

(1) Pleito de 1544 - Declaración de Pedro del Peso.
(2) idem
(3) Id. - Firma como testigos F. Mexia, P. Sánchez de Cepeda y J. Camporrio. El florín era llamado así porque
      ostentaba en el anverso una flor de lis, era de oro y valía 10 reales y 25 mrs. (maravedíes) de plata.
(4) Id. - Declaración de Sebastián Gutierrez.

martes, 21 de julio de 2015

Freilas contentas

Cuando la madre llegaba a los conventos, llamaba a las freilas a la recreación y las mandaba cantar. Una de las del coro replicó:

- ¿Y cómo Madre, no nos manda a nosotras que cantemos? -

Y la Santa respondió:

- Porque mis apóstoles (así llamaba a las freilas) trabajan mucho y no pueden asistir al coro como ellas, y en el modo de cantar conozco si están contentas en su vocación.


Fuente: La herencia teresiana de Efrén J. M. Montalvo ocd
La imagen es de las monjas Carmelitas Descalzas de Quito-


martes, 2 de junio de 2015

De devociones bobas...

Santa Teresa era alérgica a las devociones complicadas. Hizo famoso aquel dicho: "De devociones bobas nos libre Dios" (1) . 

Detestaba ciertas sensiblerías que suelen mezclarse con el culto:

"Comencé a hacer devociones de misas y cosas muy apropiadas de oraciones, que nunca fui amiga de otras devociones que hacen algunas personas, en especial mujeres, con cerimonias que yo no podía sufrir y a ellas les hacía devoción" (2).

Cerimonia, como aclaraba Covarrubias (3) , se decía en general "el modo y términos de honrar a Dios con actos exteriores".

(1) Vida 13,16
(2) Vida  6, 6
(3) Diccionario español, obra del erudito Sebastián de Covarrubias, publicado en 1611.

La Herencia Teresiana
P. Efrén J. M. Montalva ocd