sábado, 20 de febrero de 2010

ANÉCDOTAS Y LEYENDAS



Cuando la Madre Teresa de Jesús fue nombrada priora de la Encarnación contra el parecer de las monjas, puso en la silla prioral, para aquietarlas, a la Virgen de priora, y por suprior a San José.

Era fama que el santo Patriarca "le parlaba cuanto las religiosas hacían, y así le nombraba El parlero.  

En testimonio de esta verdad se quedó con la boca abierta milagrosamente.


Cuéntase en el convento de Toledo que cuando se despedía de ellas la Madre Teresa, para no verlas ya más, lloraban todas.

Y una imagen del Niño Jesús formó también parte en el lloro e hizo algunos pucheritos de pena.

Y desde entonces las monjas lo llaman El lloroncito.





 Arriba: Imagen de San José, El parlero
 Abajo: Imagen del Niño Jesús, El Lloroncito, convento de Carmelitas Descalzas de Toledo.

La herencia Teresiana
fr. Efrén J.M. Montalva

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