viernes, 25 de febrero de 2011
jueves, 17 de febrero de 2011
miércoles, 16 de febrero de 2011
viernes, 4 de febrero de 2011
¡MONJA MAL TOCADA...!
Viendo la Santa que una novicia vestía con desaliño y se tocaba descuidadamente, la riñó diciendo: "¡Monja mal tocada, mujer mal casada!
En la ideología teresiana las monjas eran en verdad esposas de Cristo, y en unas coplas le da el nombre de marido:
"Oh, dichosa zagala
que se ha dado a tal zagal
que reina y que ha de reinar.
Venturosa fue su suerte,
pues mereció tal esposo;
ya yo, Gil, estoy medroso,
no la osaré más mirar,
pues ha tomado marido
que reina y ha de reinar."
El velo es un sacramental de respeto y un signo de consagración a Dios. Había que llevarlo de forma que no fuese signo de vanidad; por otra parte, tan dignamente que diese conciencia del significado místico de consagración al Esposo. El cronista dice que cuando lo trazó deseaba mucho "que fuese decente, honesto y descuidado; y encomendándolo a Dios se fue a comulgar. Habiéndola allí instruido nuestro Señor de como lo había de trazar, pidió una sábana de lienzo grueso de la ropería, y deshaciéndola cortó un tocado de la suerte que hoy usan sus hijas, sin curiosidad alguna y tan fácil de poner, que con solos dos alfileres se acomodan." (1)
Del cuidado que del tocado tenía y exigía hay memoria en el convento de Consuegra: "A una religiosa de las que fueron a fundar aquella santa casa, le cosió nuestra Madre el velo con la toca, porque no se tocaba bien y la dijo que las monjas mal tocadas parecen mujeres mal casadas." (2)
El aliño de la persona era, a su juicio, señal de su dignidad.
(1) Francisco de Santa María, Reforma de Descalzos, 1. 1, c 32, pp 194-5
(2) Memorias Historiales, R. n. 415
La Herencia Teresiana.
Fr. Efrén J. M. Montalva
martes, 25 de enero de 2011
25 de Enero - Aniversario de la Fundación en Alba de Tormes
"Púsose el Santísimo Sacramento y hízose la fundación día de la conversión de San Pablo, año de 1571"
Teresa de Jesús, F 20,14
Hace 440 años de la FUNDACIÓN DE ALBA DE TORMES, estuvieron presentes en esa fecha memorable, TERESA DE JESÚS y JUAN DE LA CRUZ.
Teresa de Jesús, F 20,14
Hace 440 años de la FUNDACIÓN DE ALBA DE TORMES, estuvieron presentes en esa fecha memorable, TERESA DE JESÚS y JUAN DE LA CRUZ.
lunes, 17 de enero de 2011
EL CONTEMPLATIVO
En todas las religiones ha habido contemplativos; incluso en el mismo ateismo han surgido hombres y mujeres que pueden ser considerados contemplativos y lo son. Pero no nos vamos a detener ahora en el hombre contemplativo en general, sino en el contemplativo cristiano.
Lo primero que hay que aclarar es que no debemos confundir contemplativo con hombre de oración. Todo contemplativo es hombre de oración, pero no todo hombre de oración es contemplativo.
El contemplativo cristiano es aquel que está convencido que por sus propias fuerzas no puede ver a Dios. No porque Éste esté lejos, ni se oculte. El contemplativo sabe que no puede ver a Dios, porque Dios es tan infinitamente real que nuestra capacidad humana, no es capaz de captarlo en todo lo Dios que es.
Por eso el contemplativo cristiano vuelve sus sentidos y toda su capacidad de conocimiento hacia la revelación. Nosotros no tenemos órganos para captar a Dios, pero en la Revelación, que Dios hizo en la carne para que la pudiéramos captar con nuestros sentidos, el contemplativo va captando el misterio de Dios, a veces con grandes errores y horrores.
La Biblia, revelación de Dios, no es algo ajeno al hombre mismo y mucho menos al hombre contemplativo. La Biblia pone en palabras humanas, aquello que Dios ha puesto dentro de cada uno, pero que nosotros por sí solos no alcanzaríamos a descubrir. Como muy bien dice Torres Queiruga “la Biblia y nuestro corazón dicen la misma cosa, por eso es revelación” pero “nos cuesta mucho captar este misterio de Dios porque Dios es infinito, y nosotros somos finitos”.
Por eso el contemplativo no sabe qué es Dios ni tan siquiera quién es. El contemplativo se lanza a la búsqueda, una búsqueda unas veces desesperada, otras sosegada. Y cada encuentro que se produce con Aquel que es por encima de todo buscado, le deja en el alma una herida que se va haciendo cada vez más grande y que nunca será curada en la tierra. Porque el hombre para ver a Dios tiene que morir, y el contemplativo una y otra vez pide a Dios, le deje ver su rostro, aunque para esto tenga que perder la vida….
(Escrito por El Hermano)
Santo Desierto de San José de las Batuecas
Monasterio de los PP. Carmelitas Descalzos
Lo primero que hay que aclarar es que no debemos confundir contemplativo con hombre de oración. Todo contemplativo es hombre de oración, pero no todo hombre de oración es contemplativo.
El contemplativo cristiano es aquel que está convencido que por sus propias fuerzas no puede ver a Dios. No porque Éste esté lejos, ni se oculte. El contemplativo sabe que no puede ver a Dios, porque Dios es tan infinitamente real que nuestra capacidad humana, no es capaz de captarlo en todo lo Dios que es.
Por eso el contemplativo cristiano vuelve sus sentidos y toda su capacidad de conocimiento hacia la revelación. Nosotros no tenemos órganos para captar a Dios, pero en la Revelación, que Dios hizo en la carne para que la pudiéramos captar con nuestros sentidos, el contemplativo va captando el misterio de Dios, a veces con grandes errores y horrores.
La Biblia, revelación de Dios, no es algo ajeno al hombre mismo y mucho menos al hombre contemplativo. La Biblia pone en palabras humanas, aquello que Dios ha puesto dentro de cada uno, pero que nosotros por sí solos no alcanzaríamos a descubrir. Como muy bien dice Torres Queiruga “la Biblia y nuestro corazón dicen la misma cosa, por eso es revelación” pero “nos cuesta mucho captar este misterio de Dios porque Dios es infinito, y nosotros somos finitos”.
Por eso el contemplativo no sabe qué es Dios ni tan siquiera quién es. El contemplativo se lanza a la búsqueda, una búsqueda unas veces desesperada, otras sosegada. Y cada encuentro que se produce con Aquel que es por encima de todo buscado, le deja en el alma una herida que se va haciendo cada vez más grande y que nunca será curada en la tierra. Porque el hombre para ver a Dios tiene que morir, y el contemplativo una y otra vez pide a Dios, le deje ver su rostro, aunque para esto tenga que perder la vida….
(Escrito por El Hermano)
Santo Desierto de San José de las Batuecas
Monasterio de los PP. Carmelitas Descalzos
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