sábado, 30 de marzo de 2013
¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!
Con mis más sinceros deseos para tod@s quienes de tanto en tanto me visitan y para sus seres amados.
jueves, 28 de marzo de 2013
MI ORACIÓN DEL JUEVES SANTO
Señor Jesús
Tú oraste por Ti y oraste por todos los que estaban unidos a ti.
Permíteme unir mis oración a la tuya.
"Padre, que sean uno contigo,
como Tú eres uno con tu Hijo,
como eres uno con todos tus hijos.
Que aquellos a quienes yo amo
sean santificados en la verdad,
que sean santificados con la luz.
que vean toda la claridad y toda la gloria
que Tú das a tu Hijo, que Tú das a todos.
Ésto es lo que pido para ellos,
Ésta es la oración que yo hago por ellos.
La oración de la unión;
la oración de la unidad.
Señor Jesús
yo hago mía tu plegaria,
haz Tú la mía tuya, y hazla eficaz.
Llévala hasta el seno de la
Trinidad Santísima
e inscríbela en los designios de Dios
como uno de tus deseos.
Yo quisiera compartir todos tus deseos,
toma Tú los míos y hazlos tuyos.
Hazlos no solamente eficaces, sino grandes
y extensos como los tuyos.
Es posible que yo no sepa todo lo suficiente;
Tú quieres más. Tú quieres más y mejor.
Haz que mis deseos no tengan
sólo la medida de mi flaco amor.
Hazlos Tú a la medida de tu Amor,
para todos aquellos que amo. Amén"
V. P. María-Eugenio del Niño Jesús, Carmelita Descalzo
lunes, 11 de marzo de 2013
Andar remendada
Para quien quería seguir de verdad "el llamamiento", el vivir en pobreza era también una exigencia íntima. De la pobreza, había escrito Teresa, que "trae una honraza consigo que no hay quien la sufra." Y basta un dicho de los Procesos para ver que no se quedó nunca en el terreno de la teoría.
María de San Francisco, nos dice que de ordinario "traía muy pobres vestidos y remendados, y siempre los trocaba con sus hijas, y las tocas, con color de que vendría mejor el hábito ajeno, y se echaba de ver que era por no tener ni aun un hábito propio".
Ella misma escribió en carta a su hermano, agradeciéndole unos dineros: "porque para una monjuela como yo, que ya tengo bastante por honra, gloria a Dios, andar remendada, bastaban (los dineros) que habían traído" (Cta 2, 2)
Y esto de ir remendada no era un simple modo de decir, sino una realidad. Nos cuenta su sobrina Beatriz, que estando el Alba, no podía llevar en paciencia que su tía fuera remendada. El caso es que yendo un día, a ver a la duquesa de Alba, "y yendo consigo esta testigo, que era seglar, se afrentaba de ir con ella por verla tan remendada. Y la Madre se reía mucho de ver cómo se afrentaba la sobrina en su compañía".
Anécdotas Teresianas
Alfonso Ruiz
María de San Francisco, nos dice que de ordinario "traía muy pobres vestidos y remendados, y siempre los trocaba con sus hijas, y las tocas, con color de que vendría mejor el hábito ajeno, y se echaba de ver que era por no tener ni aun un hábito propio".
Ella misma escribió en carta a su hermano, agradeciéndole unos dineros: "porque para una monjuela como yo, que ya tengo bastante por honra, gloria a Dios, andar remendada, bastaban (los dineros) que habían traído" (Cta 2, 2)
Y esto de ir remendada no era un simple modo de decir, sino una realidad. Nos cuenta su sobrina Beatriz, que estando el Alba, no podía llevar en paciencia que su tía fuera remendada. El caso es que yendo un día, a ver a la duquesa de Alba, "y yendo consigo esta testigo, que era seglar, se afrentaba de ir con ella por verla tan remendada. Y la Madre se reía mucho de ver cómo se afrentaba la sobrina en su compañía".
Anécdotas Teresianas
Alfonso Ruiz
miércoles, 6 de marzo de 2013
No era poca ganancia estar en la cocina
Al principio, hacían todas las religiosas el oficio de cocina por semanas (en el monasterio de San José de Ávila)(1). Por cierto que todas las monjas deseaban que la santa fuera cocinera de semana, porque no sólo lo hacía bien, sino que pasaba sus buenos ratos pensando que haría "para que, siendo uno, parezcan dos los huevos, o cómo hará el caldo que resulte diferente del de la víspera". Y aquella semana, dice Ribera, era la casa bien proveída. Porque, decía ella, condescendía Dios con su deseo, que cómo le tenía de darles bien de comer, le enviaba con qué lo hiciese. Ansí no era poca ganancia andar ella en la cocina, aún para lo corporal.
P. Fco. de Ribera, S.J. - IV, 16
(1) Agregado por MariCris de Jesús, ocds
viernes, 22 de febrero de 2013
CERCA DE LAS DOCE DE LA NOCHE
Refiere la M. Ana de la Encarnación que estando una noche escribiendo la Santa el libro de Las Moradas en su celda, la vio por entre dos puertas, que llevaba la mano ligerísima, más de lo ordinario, que tenía el rostro tan resplandeciente que salían de él unos rayos dorados y que al cabo de una hora, cerca de las doce de la noche, dejó de escribir y quedó a oscuras respecto de lo pasado, aunque no en tinieblas, de suerte que pudo advertir esta religiosa, que levantándose del asiento se puso de rodillas y puestos los brazos en cruz estuvo así hasta las tres de la madrugada.
La silla en que, según la tradición de la comunidad, estuvo sentada en esta ocasión, la conservan con gran veneración hasta el día de hoy.
Anécdota tomada de los papeles de Comunidad.
Anécdotas Teresianas
La silla en que, según la tradición de la comunidad, estuvo sentada en esta ocasión, la conservan con gran veneración hasta el día de hoy.
Anécdota tomada de los papeles de Comunidad.
Anécdotas Teresianas
miércoles, 30 de enero de 2013
Gallo y gallina
Dice la leyenda que cierto día confesaba la Madre Teresa con el P. Bañez mientras agonizaba el famoso Maestro M. Gallo.
Recibió éste al visita de un joven letrado que venía del extranjero y comenzó luego a ponerle dificultades sobre el misterio de la Trinidad, con tan sutiles argumentos que el sabio dominico, sin fuerzas para aguzar el ingenio, no sabía rechazar. Viéndose turbado alzó los ojos al cielo con la fe del carbonero.
El arguyente, que era el demonio disfrazado, instaba cuando el dominico entraba en agonía.
Al tañido de la campana con que se suelen congregar los religiosos para tales actos, se levantó el P. Bañez del confesonario y encomendó a la M. Teresa que rogase por el P. Gallo.
Y diz que el joven letrado se esfumó, no sin decir muy furioso:
"Si no fuera por la gallina, bien me llevaba el gallo".
La herencia teresiana
P. Efrén J. M. Montalvo
domingo, 6 de enero de 2013
6 de enero - Epifanía del Señor
"Todo encuentro personal en el amor, empieza en una centella divina."
Cristina Kaufmann, OCD (1939 - 2006)
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